Jerry viene de Mayo Teatral
La Ventana.Casa de las Américas / 2012-05-11

“Teatro y realidad, teatro e historia” fue el eje temático que hilvanó el Encuentro de Teatristas Latinoamericanos y Caribeños acontecido en Casa de las Américas como parte de las actividades de Mayo Teatral 2012. Sillas dispuestas en círculo, como en los rituales, propiciaron el diálogo entre teatristas nacionales y foráneos, relacionar el devenir teatral en la isla con la selección extranjera, y a la vez reconocer a cada uno en su amalgama de referencias artísticas y riqueza cultural.

Entre los participantes a esta sesión del evento estuvo Antonia Fernández, directora cubana del conjunto Estudio Teatral Vivarta, quien mostró durante su exposición que el acontecer del teatro cubano contemporáneo transita rumbos que no resultan tan distantes del quehacer de otros países del continente.

Antonia conversó sobre cómo los avatares impuestos por la realización escénica han determinado la estética de su trabajo. La dificultad de reconstruir una sede en ruinas, la emigración de los jóvenes como una de las problemáticas que enfrenta el país y su estabilidad en los grupos teatrales, la subvención estatal y el trabajo con actores no profesionales, son parte de las contingencias que repercutieron en el lenguaje del conjunto y en la elección del texto El cuento del Zoológico del norteamericano Edward Albee como obra que daría apertura definitiva a la labor del Estudio…

Presentada durante Mayo Teatral, la pieza Jerry viene del zoo “de alguna forma expresa todo el tránsito por la soledad y las dificultades que hemos vivido como grupo. Es sobre un hombre que se encuentra incomunicado y marginado por la sociedad que lo acoge, quien además vive en un apartamento mugriento con vecinos que lo atormentan”, señaló la directora en intercambio con La Ventana.

La relectura de esta obra en forma de unipersonal la directora y el actor se han apropiado de la conceptuación de un texto sobre la sociedad norteamericana de los 50, para hallar los nexos entre la realidad que ambos viven y profundizar así en el universo psíquico de un personaje. El montaje, aunque contiene imágenes y personajes del texto de Albee, propone al espectador parte de la visión del protagonista sobre su realidad, compuesta por seres trastornados.

Asumir el teatro como una escuela es otro de los caminos que recorre el trabajo de esta actriz graduada en 1990: “Yoelvis, el actor con quien hice este montaje, no tiene formación académica y, ante este imperativo, el proceso de montaje se convirtió en taller, donde el joven conoció y puso en práctica las herramientas que puede emplear un actor. Tuve que crear un método nuevo que me permitiera insertarlo por primera vez a estos procesos, fomentar su experiencia vivencial y crear la condición física necesaria para este personaje, el resultado es una muestra de su crecimiento como actor”.

La disponibilidad mínima de objetos sobre el escenario ―que en Jerry… adquiere una dimensión abstracta, pues son cartones con los que el actor interactúa―. Este aspecto, junto al trabajo físico del actor como sostén exclusivo de la visualidad de la puesta en escena, son algunas de las características que conforman la concepción escénica de esta puesta.

Y es que “buscamos en el texto de Albee las conexiones con nuestra realidad”, explicó la creadora, “trabajamos casi todos los días debajo de unos de los centros comerciales más grandes y visitados de La Habana, las formas de intercambio, el dinero, la sociedad marcada por la importancia y la necesidad de esa mercadería, la indolencia y la marginidad son situaciones y temáticas que nos tocan de cerca, y que no obviamos”, destacó Antonia.

Otra vez el teatro producido en América se reafirmó ante mis ojos como escenario en profunda relación con su contexto; como diálogo perenne que, reconfigurado desde lo artístico, interviene, cuestiona, investiga y arma un tejido de nexos con su historia, con la teatralidad de sus acontecimientos… tal pareciera el pasado para los americanos: una deidad guía que equilibra el presente y abre los caminos para la buenaventura.
(por María Victoria G. Ballester)