Viengsay Valdés, una Carmen cubana en Rusia
Prensa Latina / 2011-05-09

El XI Festival de Ballet del teatro Mariinsky, del 14 al 24 de abril , último, dejó nuevamente la huella de un estrellato mundial al que la primera bailarina Viengsay Valdés aportó una Carmen de aire cubano, mezclada con una versión rusa.

  Valdés se presentó en la gala de clausura para mostrar los tonos de la escuela cubana en una fiesta de la danza de magnitud internacional, en la cual participó como invitada especial, por segunda vez.

Alojada en el hotel Astoria de un San Petersburgo que la recibió con un clima inusualmente cálido, ofreció a Prensa Latina sus opiniones sobre la música, la danza y el festival que la acogió.

P: Por segunda vez estás invitada al festival del Mariinsky, ¿qué significa eso para ti?

R: Un gran honor. En este festival intervienen bailarines de todas partes que interpretan a los grandes clásicos, y siempre invitan a figuras nuevas. Pude disfrutar de Romeo y Julieta, por una pareja de ellos, mientras que Alina Cojocaru y Johan Kobborg, del Royal Ballet de Londres, interpretaron un Giselle completo.

En la ocasión anterior bailé Don Quijote y en esta oportunidad me estrené en el rol de Carmen, en la versión rusa. Me siento muy agradecida de que me hayan invitado a bailar uno de mis roles preferidos.

P: ¿Tienes alguna inclinación especial por el ballet ruso y sus bailarines?, has actuado muchos con ellos en los últimos tiempos.

R: Bueno, ha sido una coincidencia, aunque reconozco que la escuela rusa es muy fuerte y sólida y actualmente ellos no sólo se quedan en los clásicos, sino que buscan nuevas coreografías.

Los bailarines rusos bailan de todo, en los últimos tiempos he compartido escenario con muchos de ellos, tanto del teatro Mariinsky como del Bolshoi, como ocurrió en la reciente gala de Nueva York, junto a Ivan Vasiliev, primera figura del Bolshoi.

Los rusos son muy buenos partenaires, con una fortaleza física increíble y muy expresivos en su propio estilo.

Es muy singular que me hayan invitado a hacer Carmen, porque soy una Carmen cubana que lleva la sensualidad y esa pasión del personaje y, al bailarlo con bailarines rusos, se da un poco de contraste.

Al mismo tiempo, trato de respetar el estilo del referido ballet, la esencia de ese espíritu rebelde de Carmen. La unión con los partenaires rusos crea una bonita fusión.

P: La clausura del festival la hiciste con esa obra que tiene mucho de nosotros, los caribeños, y al mismo tiempo lleva el sello de la tradición creada por Alicia Alonso. ¿Cómo enfrentaste el personaje para el público ruso?

R: De hecho, la primera parte de la entrada al baile y la habanera lo hago con la versión cubana, es decir, respeto los solos de la versión que hacía Alicia Alonso.

En el caso de los pas de deux se trata de la versión rusa. Es decir, respeto la versión cubana cuando bailo sola y mantengo el estilo ruso en la escena de las cartas del destino y el momento de la muerte.

Quise conservar mis variaciones porque considero son musicalmente más efectivas y con movimientos más gratos para mi que la versión rusa; por eso incorporé el legado de la versión cubana que recalco aquí.

Hace mucho tiempo que no se baila Carmen en Cuba, casi 10 años. Así es que retomar ese personaje, uno de mis roles preferidos, en el teatro Mariinsky, un teatro centenario y con orquesta en vivo, fue muy emocionante.

P: ¿Por qué crees que la prensa especializada en México llegó a hablar de El lago de Viengsay?

R: Considero que tengo mi propia manera de bailar El lago de los cisnes, siento muy dentro los personajes, y quizás le he aportado un poco más a la obra, algo especial, que me diferencia de otras bailarinas y me siento muy halagada por eso.

Al referirse la prensa a El lago de Viengsay, significa que le he incorporado matices personales al rol e intentado ofrecerlo el público como algo diferente y a la vez propio.

P: En una ocasión te referiste a la necesidad de que la escuela cubana de ballet cuente con docencia de actuación para ayudar a los bailarines. ¿Mantienes ese punto de vista?

R: Pienso que es válido y sigue siendo necesario impartir clases de actuación a los bailarines. Esto tiene especial importancia para los muchachos que se gradúan o para los que están en la compañía y empiezan a interpretar papeles principales, pues necesitan no sólo el fogueo de la técnica, sino buscar el despliegue artístico y expresivo.

Los bailarines deben conocer cómo demostrar los sentimientos y exteriorizar las fases por las que puede pasar un personaje y para eso es esencial la actuación, pues en un futuro cuando la técnica falle queda la presencia escénica, la fuerza expresiva.

P: ¿Cómo ves la posibilidad de que Alejandro Virelles se convierta en primer bailarín oficial del Ballet Nacional de Cuba y en tu futuro compañero de baile?

R: Virelles es un bailarín con mucho potencial, yo le puedo aportar seguridad escénica y mi experiencia artística, aconsejar mucho y trabajar para lograr el acople necesario.

P: ¿Qué secretos personales ha ocultado Viengsay al salir al escenario?

R: Un bailarín es humano y puede pasar por muchas afecciones o quizás esté deprimido por algo, pero uno sabe delimitar las cosas y convertirlas, cuando se abran las cortinas, en el personaje que representa y dejar de ser uno mismo. Eso hace que el bailarín se sobreponga muchísimo.

Ahora no recuerdo algo muy grave que me haya pasado. Pero si digo que cuando me he sentido mal y con aflicciones, en una situación difícil de salud, ha sido tan fuerte la pasión por entregarme al público en la danza que soy capaz de sobreponerme a eso psicológicamente y ser muy profesional ante todo.

P: Has hecho y bailado de todo, pero ¿cuáles son tus planes en el futuro cercano y qué retos consideras aún te quedan por enfrentar en tu vida profesional?

R: Para junio próximo, el Ballet Nacional de Cuba (BNC) planifica una gira por varias ciudades de Estados Unidos como Nueva York, Washington y Los Angeles. Hace mucho tiempo que el BNC no baila en Estados Unidos. Yo estuve en el 2009 y ahora voy con la compañía que desde 2003 estaba ausente de los escenarios norteamericanos.

La plaza de Estados Unidos es importante, siempre es bueno mostrar nuestro arte y medir cómo esta el nivel del BNC. Además tengo planificadas varias galas y la gira de la compañía por España, es decir un año muy ocupado.

Para mí, nuevos retos son las nuevas coreografías, enfrentarme a nuevos proyectos y también la necesidad de mantenerme al mismo nivel físico y artístico, al máximo nivel, eso también es un reto.

Además, siempre existe una nueva oportunidad para diversificar nuestro repertorio y que un mismo bailarín lo enriquezca en varias manifestaciones. De hecho he incursionado un poco en los videoclips, con el dúo cubano Buena Fe.

Hice otro videoclip con el fallecido crítico y ensayista Rufo Caballero, titulado Sobre tus ojos, con una canción del músico cubano Polito Ibáñez; un video arte en el que bailo una coreografía contemporánea, de Tania Vergara.

Con ello el público me verá en algo diferente. Son caminos en los queo uno incursiona, vive la experiencia y lo disfruta mucho. El público, a la par, puede disfrutar esa versatilidad.